viernes, 5 de diciembre de 2008

FOTO Y SÍNTESIS


Nunca antes la había visto rondar por el barrio, pero allí estaba su foto, la de las dos, ama y gatita mirando a la cámara con sus caras juntas y la expresión sorprendida de flash. Se busca, tal y tales características, el nombre a que respondía, su propio nombre fulanita y un teléfono que no voy a repetir; usted ya me entiende, siempre hay algún enfermo de maldad y tiempo libre dispuesto al escarnio de tarifa plana. Claro, que se me puede apuntar a mí también con el dedo por hacer un uso fraudulento, por aprovecharme de las circunstancias. El bálsamo de las endorfinas anestesiaba el sentimiento de culpa por mi piadosa mentira, pero es que fue tan fuerte el cañonazo de ensoñaciones románticas que me produjo aquel primer encuentro unilateral con el papel pegado a la farola… El enamoradizo que llevo dentro engranó mi proceder criminal, eso de que la había encontrado, y su fuga camino de nuestra cita. Acudí tarde y consternado, con las cañerías de los alvéolos bronquiales en perfecto estado de revista tras la carrera que me impuse como herramienta Stanislavsky para despeinarme, desencajar el rostro y dar credibilidad a mi versión. Y para sudar; ya le hablaba antes de las endorfinas: el olor a macho también las pone. Bueno, todo salió lo que se dice Okey makey.
Pero nunca la olvidó, debe ser por el reloj de la pulsión maternal, que las empuja a tener algo de que cuidar. Y ya un día llegamos a las pantanosas arenas movedizas del “un retoño o retoña”, cosa que yo le dije que era imposible, ya se sabe… Vamos a conocernos más… Nuestras circunstancias y tal y tal… Y a partir de ahí venga a darle mirar y remirar la última copia que conservaba de aquel cartel. Hasta esta misma tarde que la he hecho trizas sin importarme que estuviera delante. Lo que se dice en esos casos: “Mira lo que hago con el cartel después de pasármelo por el forro”. Y uno también aprovecha para abrir la caja de Pandora de los secretos inconfesables: “Y la foto original la hice desaparecer con mis propias manos. Ahora descansa en el fondo del río junto al maldito cascabel y el ovillo de lana. Se descomponen en el fondo cenagoso. Más o menos como lo nuestro”. Y observe estos arañazos. Son suyos. Dentro de poco se asomará al balcón, ese de ahí enfrente, para sacarme mi refugio, esta barra resbaladiza y lustrada por Manolillo Calzones con su balleta amarilla Ballerina. Verá, de aquí a un rato; verá lo que le digo. Cuando se pone así parece una funcionaria del mismo infierno. Sus maullidos son peor que el canto de sirena.

2 comentarios:

Jesús Ortega dijo...

PEPE TEJE SUS CUENTOS EN PUNTO DE CRUZ

Ole, Cruz.

Estás cogiendo sabrosura y madurez, como los caquis en noviembre.

Estás desarrollando lo que llaman "estilo y mundo propio", a veces más escorado hacia lo cómico-bizarro-hispánico, a veces más escorado hacia lo cruel-escatológico, a veces más hacia lo tierno-lírico. Pero siempre con ese punto de Cruz con que tejes los relatos.

Este es magnífico. Me da a mí que es reciente, que has incorporado tus últimos descubrimientos en materia de monólogos. Bueno-bueno.

Sigue-sigue-sputnik.

José Cruz Cabrerizo dijo...

Qué güenos los sigue-sigue Sputnik... Pues sí, muchas son las últimas cosillas que escribo especificamente para el blog (la verdad es que no escribo mucho más). Parece que desde que no me preocupo tanto por el "qué dirán" la escritura me va mejor.

Interesante el análisis estilístico.

Un abrazo.