sábado, 23 de agosto de 2008

PALO DADO NI DIOS LO QUITA

Me hago de venático, dicen. Nomás es que me cambió el mundo cuando me dieron plomo en la chola el día de la balacera y no me creen que dellos sólo recuerde al gordinflas. Nada sé de dineros y cada vez dale ¡caifás con la mosca! Yo, ¡iros a bañar! Voy que se me queman las calabazas: la golpiza destos móndrigos de la penitenciaría también venga darme chingadazos en la mollera, toda llena de chipotes me la quedaron, bien seguro trajo la bala más cerca de los sesos. A ellos les hubiera gustado darme pumba también, mas tuvieron que contentarse con aporrear el blindado cristal que no me ha quitado vista para mirar cómo hicieron señal a mi guardián de detrás. Él me conduce por corredores desiertos hasta un patio donde me ha dicho ya ves lo que pasa por sentirse la divina garza, que esos ya no quitan el dedo del renglón, corre pallá. Recién me vino al recuerdo Rosarito. Meses que tengo aquí y no aparecerse. Me lo pidió y fuimos al cinematógrafo. Miramos Profundo carmesí. Raro también, me acuerdo del final del film cuando les dicen andaros pallá adelante, y digo no me voy a achicharronar, pendejo, aquí me das pá abajo por que caja que tuvo alcanfor algo le queda de olor y señalo el agujero en mi cabeza con tal de que ahí nomás apunte el cañón de su pistola y no yerre el disparo. Que un clavo saca otro clavo.

Microrelato finalista en el V Concurso de Microrelatos Feria del Libro de Granada, 2006.

1 comentario:

Cris Monteoliva dijo...

¡Andele, güey! ¡Pero que rebueno te quedó ese cuento con acento mexicano, mi hermano! ¡Y enhorabuena por haber quedado finalista en la feria del libro del 2006!